La economía ecuatoriana mostró una desaceleración significativa durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior. La tasa de crecimiento anual del PIB se redujo a 2,1%, un ritmo más alineado con su crecimiento potencial de mediano plazo. La expansión interanual estuvo impulsada principalmente por la demanda interna: el consumo de los hogares se consolidó como el principal motor del crecimiento, al expandirse 3,9% anual y aportar 2,3 puntos porcentuales al PIB.
Sin embargo, los indicadores de alta frecuencia muestran que durante el primer trimestre los consumidores no fueron más optimistas respecto a la situación económica actual ni a sus perspectivas futuras, pese a la amplia disponibilidad de crédito y a una moderada creación de empleo. El crecimiento relativamente modesto del consumo de los hogares en el cuarto trimestre de 2025 (1,1% anual) sugiere que existía una demanda contenida que terminó materializándose a comienzos de 2026.
La inversión sí mostró un sólido dinamismo. La formación bruta de capital fijo creció 12,8% interanual, impulsada por una mayor demanda de materiales de construcción y vehículos de transporte. A diferencia de lo ocurrido con el consumo de los hogares, la mejora en los indicadores de confianza empresarial sí anticipó correctamente el fuerte desempeño de la inversión, particularmente en el sector de la construcción. Como resultado, la relación entre inversión y PIB continuó mejorando y alcanzó 21,3% en el primer trimestre de 2026.
La disciplina fiscal y la estrategia de consolidación implementada por el gobierno del presidente Daniel Noboa continúan imponiendo costos sobre el crecimiento económico. Las cifras oficiales confirmaron que el consumo público se contrajo 3,8% interanual en términos reales, acumulando tres trimestres consecutivos de caída. Desde una perspectiva fiscal, este ajuste constituye una señal positiva, especialmente después de que el gobierno incumpliera en 2025 algunas de las metas contempladas en el Acuerdo de Servicio Ampliado (Extended Fund Facility) con el Fondo Monetario Internacional. No obstante, la restricción del gasto público restó aproximadamente 0,5 puntos porcentuales al crecimiento económico.
El fuerte impulso que las exportaciones habían aportado al crecimiento durante los últimos trimestres perdió fuerza al inicio de 2026: las exportaciones de bienes y servicios crecieron apenas 1,7% interanual, muy por debajo del 13,8% registrado en el trimestre previo. Paralelamente, la fortaleza de la demanda interna impulsó un aumento de 11,1% interanual en las importaciones, lo que se tradujo en una contribución negativa de las exportaciones netas al crecimiento del PIB de 2,6 puntos porcentuales. Este incremento fue consistente con la recuperación de la actividad económica y respondió al mayor ingreso de bienes de consumo (+26,6%), materias primas para una industria manufacturera en expansión (+13,3%) y bienes de capital (+6,8%).
Desde una perspectiva sectorial, la recuperación fue amplia y generalizada. Dieciséis de las veinte actividades económicas registraron crecimiento interanual, reflejando una mejora extendida a lo largo de la estructura productiva nacional. El comercio creció 2,2% y la construcción 4,2%, contribuyendo con 0,3 y 0,2 puntos porcentuales al PIB, respectivamente. Por su parte, las actividades financieras y de seguros registraron la mayor tasa de crecimiento entre todos los sectores, con una expansión de 12,1% y un aporte de 0,6 puntos porcentuales, favorecidas por la elevada liquidez del sistema financiero y una fuerte demanda de crédito, especialmente por parte del sector corporativo.
Desaceleración Económica en 2026
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